Integrar es normalizar la diferencia

Integrar es normalizar la diferencia

Qué importante es aceptar las pequeñas o grandes diferencias de los demás, y las nuestras también, para empezar a normalizarlas.

Quiero daros a conocer, un poco, una alteración genética que se produce en el cromosoma 16, y cuyas características se denominan Síndrome de Rubinstein-Taybi.

Las personas que estan afectadas por este síndrome, además de tener la predisposición para padecer ciertos problemas de salud (cardíacos, intestinales, renales,… y un largo etcétera), manifiestan también retraso madurativo en su desarrollo cognitivo. Pero lo que personalmente me gusta destacar de estas personas, es que muestran una característica muy positiva, y es que ofrecen mucho amor (y también lo demandan) y además se muestran siempre como personas muy felices, y por eso se le denomina también el síndrome de los niños felices.

La verdad es que cualquier persona con alguna disfuncionalidad física o cognitiva no es ni mejor ni peor que el resto. Pero cualquiera de ellos siempre tiene que hacer mucho más esfuerzo en vivir su día a día, y solo por ese esfuerzo añadido se merecen toda nuestra comprensión y nuestro apoyo.

Como decía Silvio Rodríguez, “Tener no es signo de malvado, y no tener tampoco es prueba de que acompañe la virtud; pero el que nace bien parado, en procurarse lo que anhela no tiene que invertir salud” (Canción de Navidad)

Laura Lozano